Las nueces cambian la actividad de varios genes fundamentales en el desarrollo del cáncer de mama, tanto en ratones como en humanos.

Pero los resultados son aún mejores si tenemos en cuenta que los ratones utilizados en el estudio estaban programados genéticamente para desarrollar cáncer. “Hemos sido capaces de reducir el riesgo de padecer la enfermedad incluso con una mutación genética diseñada para desarrollarlo”, explica Elaine Hardman, directora de la investigación. La comida es una medicina importante: las cosas de siempre funcionan. Los científicos han averiguado que las nueces cambian la actividad de varios genes fundamentales en el desarrollo del cáncer de mama, tanto en ratones como en humanos. Los resultados de este estudio indican que, si creciera el consumo habitual de nueces, se podría reducir el riesgo de cáncer en generaciones futuras. Y es que lo que introducimos en nuestros cuerpos determina cómo funcionan y nuestra reacción a la enfermedad. En palabras de Hardman: “La comida es una medicina importante. Las cosas de siempre son las que funcionan realmente: Comer bien, levantarse del sofá y apagar la televisión”. (Fuente: 20minutos.es)